Santiago, N.L. — La Presa ‘La Boca’, uno de los íconos turísticos y deportivos más importantes de Nuevo León, enfrenta una crisis ambiental que mantiene en alerta a vecinos y comerciantes. En menos de un mes, se han retirado más de 90 toneladas de lechuguilla acuática; sin embargo, esta planta invasora se reproduce con tal rapidez que ya cubre grandes extensiones del agua. Esta “alfombra” vegetal no solo afecta la imagen del Pueblo Mágico, sino que daña profundamente el ecosistema al impedir el paso de luz solar y reducir el oxígeno necesario para la vida acuática.
A pesar de los esfuerzos conjuntos entre el municipio de Santiago y agrupaciones civiles, quienes han intervenido miles de metros cuadrados de forma manual, la plaga persiste. Activistas y ciudadanos han hecho un llamado urgente a la unidad de los tres niveles de gobierno, incluyendo a la CONAGUA y la Secretaría de Medio Ambiente, para actuar antes de que las lluvias pronosticadas para junio y julio aceleren aún más su crecimiento. El riesgo es alto, pues de no controlarse, el turismo, el comercio y las actividades deportivas que sostienen la economía regional podrían verse gravemente afectados.
Aunado a la plaga, la comunidad denuncia un problema de fondo: las descargas de aguas negras que alimentan directamente a la lechuguilla. Se ha detectado que el colapso de la red de drenaje en zonas aledañas provoca fugas constantes que terminan en el arroyo La Chueca y, eventualmente, en la presa. Vecinos señalan que estos residuos funcionan como fertilizante para la planta invasora, por lo que exigen una renovación urgente de la infraestructura hidráulica. “Es momento de rescatar nuestra presa; no podemos permitir que la contaminación y el descuido acaben con este patrimonio de todos”, urgieron representantes de la sociedad civil.
