mié. Abr 1st, 2026

Tras cinco décadas de ausencia desde la última misión del programa Apolo en 1972, la NASA se alista para un hito histórico con el lanzamiento de Artemis II, programado para este miércoles 1 de abril. Este ambicioso proyecto tiene como objetivo llevar a cuatro astronautas a orbitar el satélite natural de la Tierra: los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto al canadiense Jeremy Hansen, representante de la Agencia Espacial Canadiense (CSA). Aunque esta etapa no contempla un descenso a la superficie lunar, representa el paso más importante de la era moderna para validar la seguridad de la nave Orión y el cohete SLS, estableciendo los cimientos para una presencia humana permanente en el espacio exterior.

El propósito central de la tripulación durante los diez días de misión es poner a prueba, por primera vez con seres humanos a bordo, los sistemas críticos de soporte vital, comunicaciones y navegación de la cápsula. Los astronautas deberán gestionar de forma autónoma el suministro de oxígeno, nitrógeno y agua potable en un trayecto de 1.1 millones de kilómetros, enfrentando los retos físicos de la microgravedad. Para ello, realizarán rutinas obligatorias de 30 minutos de ejercicio diario con equipos especializados, buscando prevenir la pérdida de masa ósea y muscular, además de seguir una dieta estrictamente planificada que garantice su rendimiento físico durante las maniobras de precisión en la órbita lunar.

Finalmente, el éxito de Artemis II consolidará la estrategia global que busca utilizar a la Luna como una plataforma de aprendizaje para futuras expediciones hacia Marte. Mientras potencias como China aceleran sus propios planes espaciales, esta misión liderada por Estados Unidos y Canadá servirá para perfeccionar la tecnología necesaria que permitirá, en 2028, que la humanidad vuelva a caminar sobre el suelo lunar. Al concluir con un amerizaje en el Océano Pacífico, la información recopilada por Wiseman, Glover, Koch y Hansen será la clave para asegurar que el regreso del ser humano al espacio profundo sea seguro, sostenible y, sobre todo, permanente.